Españoles que pasan hambre

En el mundo, aproximadamente 850 millones de personas pasan hambre, de los cuales algo más del millón y medio vive en España.

Con la llegada de la crisis, los Bancos de Alimentos se han visto obligados a triplicar sus servicios para asegurar la distribución de bienes de primera necesidad a la gran cantidad de personas afectadas.

Según datos oficiales, un 20% de la población española vive con ingresos inferiores al 50% de renta media disponible, de los cuales aproximadamente 1.700.000 estarían en situación de extrema pobreza. Estos datos, nos sitúan como uno de los países más pobres de la Unión Europea.

Pero por suerte, también somos uno de los países más generosos y ni siquiera la crisis ha podido quitar las ayudas  a los más necesitados.

Soluciones de manos políticas

Las previsiones del 2009 no eran favorables pero ninguna organización contaba con tal volumen de parados. A día de hoy, alrededor de cuatro millones de personas se encuentran sin empleo y por tanto sin posibilidad de llevar ingresos de manera regular a sus hogares.

Por ello, desde el Gobierno se lanzó en abril un completo Plan de ayuda alimentaria. Este plan ha sido una iniciativa de la Unión Europea que ha destinado a España un total de 62 millones de euros, es decir el 12,5% del presupuesto total de la UE para esta medida.

El reparto de alimentos se ha llevado a cabo desde la Federación Española de Banco de Alimentos (FESBAL), Cruz Roja Española y Cáritas en cuatro fases a lo largo de los meses de abril, junio, septiembre y noviembre. En total se pretenden distribuir más de 50 millones de kilos de alimentos de forma gratuita.

Los nuevos ricos
El paro ha sorprendido a todos los españoles pero sobre todo, ha dejado sin ingresos a muchas familias de clase alta. Al contrario que otros sectores de la población, los ricos de antes no han sabido adaptarse a la decepción de la crisis y, para no renunciar a sus hábitos de vida, se han visto obligados a sumergirse en el fondo de contenedores.

No es una broma, recientemente la redacción de El Mundo ha sido testigo de cómo en diferentes ciudades españolas, personas bien vestidas y de buena familia buscaban en los basureros de comercios de alto standing. Lejos de los “homeless” tradicionales y de las creencias en el “no desaprovechamiento de alimentos”, este nuevo grupo de pobres prefiere rebuscar en la basura antes que renunciar a su estatus social.

Ha sido tal el aumento de esta practica, que algunas ciudades como Madrid ha propuesto  castigar a los buscadores de víveres con 750 euros de multa si se les pilla rebuscando en la basura.